El-Fantasma-de-la-Opera

El Fantasma de la Ópera, pudo ser Real.

Aún estoy a tiempo de hablaros, antes de que empiece la función, pues cuando lo haga, deberemos guardar silencio.

Este libro, me lo ha traído un amigo. Se dice de esta obra, que es todo leyenda… pero al parecer, no es del todo cierto.

El Fantasma de la Opera, pudo ser Real.

Como toda leyenda antigua, como toda historia, tiene sus verdades a medias o sus mentiras escondidas.

Quiero decir, que jamás se puede saber a ciencia cierta qué tanto por ciento llevan de veracidad.

En esta ocasión, mezclaremos realidad con leyenda, historia y suposiciones. Os contaremos algo de la novela, de su autor, Gastón Leroux, de su vida y de todo lo que esconde esta maravillosa novela, con las posibles verdades en las que se inspiró su autor.

He pedido la colaboración, de Ángel… Ahora, me lo imagino, desde su Cripta, con la luz de una vela, mojando el Iridium de la pluma en tinta negra…

Ángel, mezcla todo lo que he dicho anteriormente, historia, imaginación y leyenda, con exquisita sencillez.

Amor, arte, teatro, pasión… obsesión, muerte… … e historia de melodía gótica…

– «Soy un Diablo, un Santo, soy un Hombre… un Fantasma, un Amante. ¿Quién o que soy?»

El Maestro de la música de Rostro Desfigurado

El Fantasma de la Opera.
El Fantasma de la Opera

 

… La lluvia y el viento golpean con fuerza los vidrios de mi ventana. Leo las últimas palabras del autor y cierro el libro que tengo entre las manos. Se trata de el fantasma de la ópera.

Un relámpago ilumina toda la estancia, haciéndome estremecer. A punto estoy de abandonar de un salto mi confortable sillón, pues… me ha parecido ver una silueta parada en el rincón, junto a la ventana.

– Tengo que calmarme. Solo ha sido una alucinación producida por este relato.

Siempre he sido muy imaginativo y fantasioso, quizá demasiado. Mi madre, siempre me decía que estaba todo el día soñando y que mantuviera los pies en la tierra si quería llegar a ser alguien de provecho.

Consejos, dicho sea de paso, que nunca tomé, pues al final me hice escritor y terminé trabajando en una revista de historia.

El caso es que, durante unos segundos, acaricio y saboreo la idea de que él… esté aquí conmigo, el Ángel de la Música, le llamaba ella.

Otro relámpago ilumina mi ático y me hace ver lo imposible. Al instante de pronunciar esas palabras, me siento algo ridículo y me arrepiento de mi estupidez…

Necesito ir al ordenador a comprobar algo. 

Afuera la tormenta continua su ritmo descendente, mientras aquí dentro, mi tormenta interior, también continua, pero a ritmo diferente. 

Camino por el solitario y viejo ático. Me dirijo a la sala donde tengo el ordenador y tecleo en el buscador un nombre.

Christine Daae

Christina-Nilsson-Christine Daae
Christina Nilsson Wikipedia

En la pantalla, me aparece la foto de una joven y un artículo que me asegura que esa chica existió, pero con el nombre de Christina NilssonFue una soprano sueca muy valorada y apreciada en su época.

Su cabello era Rubio , de ojos verdes, eso la hacía destacar también por su belleza.

La descripción coincide, salvo que canceló a última hora su concierto en la ópera de París, no actuando nunca allí.

Esto me lleva a pensar, que quizás no todo sea ficción en el libro que he terminado hace escasos minutos.

Amplio la fotografía y quedo mirándola. Casi acaricio las facciones de su rostro.

Pensando que me hubiera encantado conocerla personalmente, pensando y deseando ir a uno de sus conciertos y pedirle un autógrafo, ¿amándola quizás?

No sé por qué, pero me he sentido impactado al ver su foto y ponerle rostro a alguien que creía fruto de la imaginación de un alocado y soñador escritor. Además, siento una afinidad especial, me recuerda a alguien de mi pasado.

No sé, trascurren minutos o segundos parado en medio de la estancia, contemplando aquella foto… cuando suena el teléfono.

Me sobresalto. Siento como si mi intimidad hubiera sido interrumpida. Sereno mis nervios, me doy la vuelta y descuelgo el auricular.

– Dígame

– Hola ¿Está Mario?

– Si soy yo ¿Quién es?

– Que bien que te encontré, soy Alex te llamo de la redacción de la revista.

– Ah! Hola Alex, dime.

– ¿Tú sabias francés Verdad?

– Sí, claro, mi madre era francesa, pero lo tengo algo oxidado, la verdad.

– Perfecto, pues mira te cuento. Resulta que Marcos ha sufrido un accidente de coche esta tarde. No te preocupes esta fuera de peligro, pero no va a poder viajar la semana que viene. ¿Te quieres ir a la ópera de París a hacer su artículo?

– ¿Co…, cómo?

– ¿Hola, estás ahí? ¿Me escuchas?

– Eh… sí perdona… acepto, acepto el trabajo.

– Perfecto sabía que no nos fallarías. Sales la semana que viene, al correo te mando los billetes y más información. Mañana pásate por la redacción tomamos un café y te comento más en profundidad.

– Perfecto, gracias

Me quedo unos minutos pasmado en medio de la habitación con el auricular aun en la mano, e intentando asimilar una conversación y propuesta que no esperaba.

Nunca, ni en mis mejores sueños, hubiera pensado que tendría la posibilidad de visitar la Ópera Garnier.

Mi compañero me habló hace dos días de ese trabajo para la revista, estaba entusiasmado. Se trata de hacer un reportaje sobre la historia del edificio… Y se me ocurre que de paso, podré verificar algunos datos que tengo en mente ahora mismo. Y buscarle…

 

Miro mi reloj, son las 8 de la mañana hace una despejada y calurosa mañana del mes de marzo.

Decido bajarme del autobús una parada antes, con la intención de disfrutar del trayecto y sentir la vida de la ciudad que va despertando.

Soy consciente durante mi camino, de que París la bella y glamurosa ciudad del arte, los focos, la moda y el amor, guarda también sus oscuros secretos y que debajo de mis pies, se desarrolla una red de túneles subterráneos que abarca toda la ciudad. En ellos, se dice que descansan seis millones de restos humanos.

En estas reflexiones estoy, cuando al fondo… lo veo. El imponente edificio de la ópera Garnier… Me aguarda.

Teatro Opera Garnier, Paris.
Teatro Opera Garnier, París.

Se alza al fondo de la avenida… robusto e imponente.

La parte central está decorada con columnas de mármol y balcones, pero lo más destacable, es la parte superior, decorado de tonos dorados. Las estatuas, también doradas, presiden las cúpulas del edifico.

El conjunto hace de él, algo único, destacando su exquisito estilo y belleza.

Me acerco a la escalinata central y me siento.

Frente a mí, en el centro de la plaza, alguien toca una canción, tras unos segundos la reconozco. Se trata de Imagine de John Lennon.

Es un tema muy bello y mucho más, escuchado en este lugar. La gente se sienta en la gran escalera a escucharle y algunos le dan unas monedas.

Tras unos segundos, me levanto de la gran escalinata para dirigirme a una de las entradas laterales del edificio, pero antes de abandonar la plaza, me acerco al músico y le doy unas monedas por regalarme ese bonito momento.

Merci beaucoup

Nada más flanquear la entrada, quedo abrumado por la belleza y el arte que veo en cada rincón donde dirijo la mirada.

Aún falta algo más de una hora para que el edificio abra sus puertas al público, tiempo que aprovecharé para hacer el reportaje fotográfico. También en ese tiempo llegará el director de la ópera para entrevistarle. Así que no tengo tiempo que perder.

Me acerco a la recepción para mostrar mi acreditación de prensa y una chica muy amable en un correcto francés, me dice que el director llegará en hora y media y que puedo pasar, le doy las gracias saco mi cámara y me dirijo a la gran escalinata central.

El lujo y la grandeza que emana, me deja abrumado casi al instante de poner mis pies en el primer peldaño.

Voy ascendiendo despacio, fijándome en todos los detalles que me rodean y de pronto me viene a la mente una idea.

Me siento como si yo también soy parte de la función. A derecha e izquierda se extienden amplios balcones de mármol a modo de palcos.

La cúpula está decorada con dorados y bonitas escenas artísticas, no en vano, cuentan que el arquitecto que la diseño se inspiró en la capilla Sixtina.

Como os decía, lo cierto es que me siento, como si formara parte de una función y en cualquier momento un público invisible, fuera a romper en aplausos desde esas terrazas.

Teatro Opera Garnier. París.
Teatro Opera Garnier. París.

Realizo decenas de fotografías de todo lo que me rodea y continúo ascendiendo hacia la zona de los palcos privados, que se extienden, en ambos laterales, largos corredores decorados con el mármol más exquisito y cubiertas sus paredes de bellos retratos, bustos, espejos y motivos artísticos. En los techos, decenas de lámparas de araña iluminan la estancia.

Mi objetivo, es buscar el palco número 5. El palco del fantasma de la ópera.

Tras dar algún rodeo, finalmente lo encuentro… y entro. Está forrado en suave terciopelo rojo con sillas de madera tallada y una gran columna en el centro.

Tomo mis fotografías y me siento en una de esas sillas.

Estoy completamente solo en el teatro, a excepción de unos tramoyistas que están montando un decorado en el centro del escenario.

Los observo entretenido desde mi posición. Están desenvolviendo unas estatuas con tal mimo y cariño, como si fuesen arqueólogos egipcios desenfardando una momia.

– Tú que llamas entre las sombras de la noche, clamando a la tormenta.

Curioso y molesto visitante que llegas a mi palco.

No invoques al fantasma, que más pronto que tarde has de conocer.

Me quedo helado tras escuchar esas palabras. Un sudor frío comienza a recorrer todo mi cuerpo.

Me levanto de mi silla y busco el origen de esa voz, pensando que algún gracioso me está gastando una broma de mal gusto.

Pero compruebo que estoy totalmente solo en la estancia y hubiera jurado que esa voz provenía de la columna a mis espaldas.

– ¡Por dios que locura! ¿Habrá alguien escondido dentro de ella? ¿El mismo fantasma o su atormentado espíritu quizás?

Me acerco temeroso a ella y la toco. El frío mármol traspasa mis dedos y hubiera jurado que hasta mi alma.

– ¡Que tonterías estoy pensando! Ya basta de supersticiones y cuentos…Pero he venido hasta aquí, para comprobar algo y me dispongo hacerlo.

Cierro el puño de mi sudorosa mano, lo alzo y golpeo la columna ¡Está hueca! Toco otra vez y pongo la oreja.

– ¿Hola?

Si alguien me viera, pensaría que he perdido el norte hablando con una columna de mármol y dándole golpecitos, pero afortunadamente estoy solo y ahora tengo el dato que necesitaba.

Abandono la estancia con una extraña sensación, ante las amenazas que creí escuchar y me dirijo al escenario y la sala de butacas. Llego al centro de la misma y me siento.

– Parece que la función esté a punto de comenzar…, o quizás ya empezó en el palco 5.– Me digo a mí mismo sonriendo.

Palcos y Butacas del Teatro Opera Garnier, París
Butacas Teatro Garnier (Docoverachiever on Foter.com)

Me acomodo en la confortable butaca de terciopelo, pero en vez de centrar la vista en el escenario, lo hago en la cúpula que cubre el salón decorado con bellas pinturas que simbolizan las diversas artes, pero más concretamente, fijo mi mirada, en la gran lámpara de araña que pende sobre mi cabeza.

Entonces, cierro los ojos…

Escucho el murmullo de gente.

Me encuentro sentado en mi butaca, pero todo ha cambiado.

Ahora estoy rodeado, el teatro está lleno.

Todos van vestidos con ropas de otra época, muy elegantes.

Los hombres, con trajes de esmoquin y levitas y las mujeres, con lujosos vestidos, collares y toda clase de joyas y brillantes.

Bajo la vista y veo mis piernas, mis pies… mi torso.

Llevo puestos unos bonitos zapatos de aspecto reluciente y un elegante y fino traje, con un chalequillo. En la parte superior, cadena de oro y reloj de bolsillo. Me siento extraño, pero a la vez, es una sensación agradable.

Centro mi vista en el escenario, para ver la función de opera que se está desarrollando, ante el masivo interés del auditorio.

La gente vive la obra en silencio, inmóvil ante aquel sublime espectáculo de luces y color…

De repente escucho un sonido metálico. Es como si un cable de acero estuviera cediendo, soltando sus cuerdas lenta pero de manera imparable.

Miro hacia la cúpula, soy el único que lo escucha. Ese sonido proviene de la gran lampara de araña que pende sobre mi cabeza. No presagia nada bueno.

Trato de incorporarme y avisar a todos de que la lampara se va a precipitar sobre nosotros, pero no me entienden, se niegan a escucharme.

– ¡Por favor… corran, escúchenme… la lampara se nos viene encima…!

Un caballero de la fila de atrás, a punto está de agredirme con su bastón demandando silencio. Entonces ante su impasibilidad y negativa a escucharme, decido levantarme y abandonar la sala.

– ¡Siéntese ya señor!… Esto no es un juego, tiene ante sus ojos la mayor obra del mundo…

Dos caballeros que están a mi lado, me increpan y me obligan a que permanezca sentado en mi butaca. Trato de razonar con ellos, de explicarles que vamos a morir aplastados pero mis intentos desesperados son en vano, pues se niegan a escucharme…

Entonces, sucede el desastre. Escucho el último de los cables romperse… y a continuación un tintineo metálico…

Fantasma-de-la-Opera,-Lámpara-de-Araña
Fantasma de la Opera

La lámpara se precipita sobre mi cabeza.

Veo la inmensa lámpara, que se precipita sobre mí y escucho los gritos de la gente, entonces grito yo también y cierro los ojos.

En vano trato de poner las manos delante ante lo inevitable o hacerme más pequeño en mi butaca, pero ya es tarde y nada puede evitar que muera aplastado…

… Paso unos segundos esperando el impacto, pero este no llega y la gente ha dejado de gritar, es entonces cuando me armo de valor y decido abrir los ojos.

Todo ha sido una alucinación… todo ha vuelto a la normalidad. Estoy en el presente y la lámpara permanece sobre mi cabeza, anclada.

Intento controlar mi ataque de ansiedad, producido por el pánico de esa visión, cuando escucho unos aplausos en la sala.

Dirijo mi mirada al palco número 5… y lo veo.

Entre el fondo rojo de terciopelo, asomado al palco, se recorta una silueta, esta oscuro, pero lo veo claramente, es él quien aplaude.

– Bravo, bravísimo. ¡Magnifico! Magistral actuación.

Es una sombra muy alta y delgada, ataviada con capa y sombrero, pero no me da tiempo a ver más, pues ya ha desaparecido entre la oscuridad del palco.

Me levanto de un salto. Estoy más aterrado aún, pero reúno el valor para encararme a él.

– ¡Fantasma¡ ¡Maldito seas¡ Déjate de juegos y da la cara ¡Aparece! ¡Te lo exijo!

 Escucho unas carcajadas, cuchicheos y burlas a mi espalda. Me doy la vuelta y veo a los tramoyistas que estaban trabajando en el escenario, riéndose de mi extraño comportamiento.

Un sentimiento de ridículo y vergüenza como pocas veces he sentido, en mi vida, se apodera de mí.

Esto ya es demasiado para mí… tengo que salir de aquí, así que me dirijo lo más rápido que puedo a la salida.

Es allí, en la puerta, donde tropiezo con alguien.

– Perdón, perdón caballero no le había visto, me disculpo.

– Señor ¿se encuentra usted bien? No tiene buen aspecto.

Alzo la vista y puedo verle mejor, se trata de un vigilante de seguridad.

– Si gracias, sólo necesito tomar el aire, me encuentro algo mareado.

– Claro caballero, le acompañaré a la terraza, además, le estaba buscando.

 Salimos al exterior y al instante, el aire fresco de la mañana, devuelve el color a mi rostro y serena mis nervios. Se escucha el canto de los pájaros.

Desde el balcón veo la plaza donde encontré al músico a mi llegada. Es curioso, pues sigue allí y juraría que está tocando la misma canción ¿Es posible? Bueno igual no tiene más en el repertorio.

Miro mi reloj y veo algo curioso. Se ha parado a las 8:30, la hora en la que llegué al edificio, como si el tiempo allí dentro se hubiera detenido.

– ¿Está mejor señor? ¿Quiere que llame a un médico?

– No, no gracias, ya me encuentro mejor, solo necesitaba algo de aire. Pero dígame ¿ha dicho que me buscaba?

– Si ¿es usted el periodista de Madrid?

– Si en efecto, soy yo. Aquí puede ver mi acreditación.

– No se preocupe, está todo correcto.

– Me mandan de dirección para que le acompañe a los niveles inferiores. Es peligroso andar solo por esos pasillos y muy fácil perderse.

– Entiendo…muchas gracias, pues cuando quiera nos vamos.

Sigo a mi guía hasta los niveles inferiores, donde se guarda toda la maquinaria que hace posible la magia del edificio. Atravesamos varios niveles y ahora entiendo lo que me decía.

Tomo algunas fotos y aprieto el paso pues no quiero separarme mucho. Estamos en un auténtico laberinto de pasillos estrechos y escaleras.

El guarda, va delante iluminando los pasillos. Yo no sería capaz de encontrar el camino de vuelta.

Bajo este edificio, hay un lago. Agua subterránea que le da un ambiente aun más aterrador a la oscuridad que nos envuelve.

El propio Napoleón III mandó construirlo. Al parecer, la resonancia, el sonido de este teatro, da un toque muy particular a la ópera que se escucha.

Lago, Agua Subterranea de Opera Garnier
Lago subterráneo de la Opera Garnier (Paris-Secret-&-Insolite)

Desde que dejamos la terraza, mi acompañante, no ha mencionado palabra alguna, así que decido romper el silencio.

– ¿Dónde estamos exactamente?

– El teatro tiene cuatro niveles inferiores, ahora estamos en el tercero.

– ¿Y baja mucha gente por aquí? – Le pregunto para irme abriendo camino hacia lo que realmente quiero saber.

– Ocasionalmente mantenimiento y bomberos.

– Estamos en su casa…. – Pregunto ya sin más demora.

– ¿Como dice caballero?- Responde con aparente sorpresa.

– Estos son dominios del fantasma… de Erik.

– Ah no se preocupe por eso, son solo cuentos y leyendas antiguas. El ya hace mucho que no viene por aquí.

Su respuesta me sorprende. Decido indagar un poco más.

– ¿Usted… lo ha visto?

– Como le decía, son sólo cuentos para turistas, usted no tiene que preocuparse por eso. Pero ya que tiene interés, en ocasiones si me ha parecido sentir su presencia muy cerca.- Señala con su mano e indiferencia. – Ahora por esas escaleras llegaremos al cuarto nivel. Imagino que querrá usted fotografiar el lago.

– Ah el lago… sí me encantaría ¿Es posible?

– El lugar no está abierto al público, sólo en ocasiones, se abre para alguna visita de prensa o a los bomberos que hacen aquí sus prácticas. Pero hoy está usted de suerte va a poder bajar al lago.

– Sería estupendo para el reportaje de la revista, muchas gracias.

-De nada. 

Tras unos metros en los que casi no puedo distinguir el suelo, el hombre se para.

– Aquí está hemos llegado. 

Me señala una trampilla en el suelo, saca una llave de su bolsillo y quita el candado.

– Ayúdeme a abrirla. Pesa bastante la condenada. 

Entre los dos, con esfuerzo, levantamos la pesada trampilla de hierro que da acceso a unas escaleras que se pierden en la oscuridad.

– Puede bajar a hacer sus fotos, yo le esperaré aquí, pero tenga cuidado los peldaños pueden resbalar. 

Lo miro en silencio. Bajo la mirada hacia la oscuridad… Me dispongo a bajar las escaleras con mi cámara en mano, desconfiado y temeroso.

Al final de ellas, veo el agua del lago. El frío se nota en mi rostro y en las manos. Me siento en el último peldaño para tomar mis fotografías, pero antes observo lo que me rodea.

Me encuentro en una caverna prácticamente a oscuras. Sólo escucho el sonido del chapoteo de algún pez, me es imposible saber sus dimensiones, pues el agua se pierde en la oscuridad.

Comienzo a tener frío a causa de la humedad y no me siento muy cómodo, así que decido tomar rápido mis fotos y salir de allí. Enfoco y aprieto el disparador. El flash de mi cámara, ilumina la inmensidad del lado.

Entonces, escucho la gran puerta de hierro cerrarse a mis espaldas, con un sonido estremecedor. Escucho un clic, familiar.

Dejo la cámara en un peldaño y asciendo de forma apresurada.

Aporreo la pesada trampilla. Pero alguien ha colocado el candado dejándome encerrado en esta tumba de agua.

– ¡Oiga abra ahora mismo. No tiene gracia la broma, vamos sáqueme de aquí!

Suplico desesperado… al instante a modo de contestación escucho el sonido de unas carcajadas.

– Oiga, no tiene gracia ¡Sáqueme de aquí ahora mismo! 

– ¡JA JA JA! Abajo y más abajo… busca en las profundidades del lago, busca… a tu amada.  ¡JA JA JA!

 – Es… su voz… es él…

Me siento en la escalera. Me tapo el rostro con ambas manos.

– Maldita sea… maldita sea… estoy encerrado… Maldita sea…

Todo este tiempo, desde que llegué, ha estado jugando conmigo, mientras yo fantaseaba con viejos cuentos y me preguntaba si existía realmente.

¡Joder! Pues claro que existe. Y ahora, en esta caverna subterránea, me ha convertido en su prisionero…

He de hacer algo si quiero salir de aquí. Lamentar mi mala suerte en un rincón, no me está ayudando. Piensa… piensa, ¿Qué puedo hacer? Dijo algo…

«En el fondo del lago….»

Busco, intento escrutar la oscuridad que me rodea… pero todo está en calma. Sólo escucho el chapoteo de los peces.

 – ¿Un momento, qué es aquello?

A lo lejos, veo algo.

Es una pequeña llama, flota en la oscuridad a unos metros del agua. Pero está demasiado lejos para poder descubrir de que se trata.

Es entonces, cuando se me ocurre una idea que quizás pueda funcionar.

Tomo la cámara que dejé en uno de los peldaños y amplio el zoom en dirección a la pequeña luminaria.

Una-extraña-mujer-se-acerca-en-el-lago. El Fantasma de la opera Garnier.
Una extraña mujer se acerca en el agua

Al fondo del lago, sobre una pequeña barca de madera, una dama vestida de blanco sostiene un farol y me hace señas con la mano.

Quiere que me acerque.

No lo dudo y acepto su llamada.

Dejo la cámara sobre el peldaño, me quito la cazadora y me lanzo al lago.

Siento un estremecimiento, el agua está, casi helada, pero tengo que ir, la dama me está llamando, así que nado trabajosamente hacia su encuentro. 

Llego al pie de la barca y puedo verla mejor, sostiene un farol.

Es hermosa, quedo cautivado.

Lleva puesto un delicado vestido blanco, su pelo es largo y rubio, y sus ojos verdes, muy claros. 

Cristina ayúdame a subir, quiero estar contigo, por favor.

– ¿Eres tú mi ángel de la música? 

– Apiádate de mí, por favor, ayúdame a subir…

– ¿Eres tú mi ángel de la música?

– ¡SI! Sí, ese soy yo, soy tu ángel de la música, puedo ser quien tú quieras.

 Su expresión cambia, sus ojos verdes se humedecen y puedo notar, una mirada de rabia y desprecio, que hiela mi corazón más que las frías aguas del lago.

– ¡NO ¡No! Tú no eres mi ángel de la música, sólo eres un farsante y un mentiroso.

– Perdona… por favor, no quería mentirte… ni ofenderte… Por favor… – Le suplico en vano. Es demasiado tarde…

Se sienta en la barca de espaldas a mí, deja el farol en el banco, agarra los remos y se marcha con lentitud.

Me quedo solo en medio de la oscuridad. Todo es negro… helado.

No sé qué hacer, he sido un estúpido al intentar engañarla.

Ahora, la culpa y la tristeza de haberla perdido, me pesan como si tuviera un lastre a mis pies y a punto estoy de dejar que ese lastre, tire de mí hacia el fondo de estas frías y oscuras aguas.

No sé de dónde saco fuerzas, pero decido nadar hacia el fondo de la caverna.

Al llegar, allí, en una de las paredes laterales, veo unos escalones de piedra que ascienden. Salgo del agua con dificuyltad, ya que mis músculos casi no responden.

Las escaleras me conducen hacia un largo pasillo de piedra, alumbrado en los laterales por candelabros de plata. Al fondo, puedo ver una pesada puerta de hierro.

Al acercarme, veo… en ella, una máscara de oro incrustada en el centro.

Empujo la puerta, pero está fuertemente sellada. Desesperado, la golpeo con todas mis fuerzas, pero no ocurre nada.

– Mierda ¿y ahora que hago? Jamás encontraré la llave en este lugar. 

Cansado, empapado y tiritando de frió, me siento con la espalda pegada a la puerta. Entonces, escucho pasos que se acercan y el sonido de la cerradura que se abre.

Alguien me abre la puerta. Me pongo en pie, excitado, esperando… pero tras varios segundos de nerviosa espera, nadie sale a recibirme. Tomo la decisión de ser yo el que entre.

Me encuentro dentro de un amplio salón iluminado por lámparas de gas.

Las paredes están forradas con estanterías que contienen libros de todo tipo y el suelo es de mármol blanco.

Al fondo, veo un escenario con el telón echado. En un lateral, observo un majestuoso sillón de orejas, forrado en terciopelo rojo, con adornos de oro. Sobre él, descansa un antiguo Stradivarius.

Todo aquello me parece sobrio pero acogedor… hasta que veo el objeto que descansa en el centro de la sala.

Es un ataúd.

El féretro, de madera, lacado en negro, adornos de oro y fondo de terciopelo rojo.

Me quedo helado de puro estremecimiento, pues jamás hubiera esperado encontrar algo así, aquí… pero necesito verlo de cerca, saber si hay alguien dentro.

Está abierto… puedo ver, que descansa un hombre alto, con elegancia vestido. Sostiene un bastón de plata y marfil sobre su regazo. Un anillo con un rubí rojo, adorna una de sus manos… manos blancas como la cera. Su rostro, está tapado por una máscara. No puedo verlo.

Acerco una de mis temblorosas manos a la máscara con intención de quitársela, pues necesito ver.

Al hacerlo, quedo horrorizado ante la visión.

La mitad izquierda de la cara, está totalmente desfigurada, por profundas quemaduras. Le falta un ojo y el cabello de esa zona.

Me aparto horrorizado de él mientras siento náuseas y ganas de vomitar. Es entonces, cuando empieza a sonar, una pieza en la sala… mientras el telón que cubre el fondo de la misma, se retira lentamente, dejándome ver quién es el artista que interpreta la partitura.

Piano El fantasma de la opera.
Erik interpreta una melodía.

Es Erik.

Con pasión, toca un enorme piano de cola, tiene la misma máscara y va vestido igual que el cadáver, pero al bajar la vista observo que el ataúd esta vacío.

Intento correr hacia la puerta, pero no puedo… pues quedo fascinado, con la pasión con que está interpretando la pieza y la belleza de la misma.

Quedo casi hipnotizado en el centro de la sala, frente a un ataúd vacío y escuchando tocar, a un muerto, la pieza más bella que jamás he escuchado.

– Perdón por mi descortesía y no salir personalmente a recibirle ¿Le ha gustado mi obra?

– ¡Tú ¡no!… tú no eres real, solo eres producto de mi imaginación.

– Sabía que le gustaría, por eso la interpreté… para usted, aunque esta sin terminar. Le gustará saber, que fue mi marcha nupcial, luego fue mi marcha fúnebre y ahora va a ser…la tuya.

– Monstruo asesino, aléjate de mi. – Le digo mientras se ha levantado y se acerca, casi sin movimientos.

– ¿Asesino? Yo solo hago justicia en mis dominios yo decido quien vive y quien muere. ¡Soy el rey de la ópera Garnier¡ 

Se encamina hacia mí, lentamente, alarga sus brazos e intenta agarrarme.

Me zafo de él y le golpeo con todas mis fuerzas, pero es demasiado fuerte… siento como si mi puño se estrellase contra un muro de hormigón.

Intento patearle, pero ocurre lo mismo, entonces… me golpea con su bastón en las costillas… escucho como se quiebran. Me temo lo peor. Sin aire caigo de rodillas quedando a su merced.

Extiende su gran mano… me agarra del cuello y me levanta en el aire apoyándome contra una pared.

– ¡Suéltame maldito monstruo ¡Quien te crees para decidir sobre la vida de los demás ¡No eres nadie!

Lucho, pero su mano es tan fuerte, que no puedo hacer nada para zafarme de él,

Estoy perdido, me falta el aire y se me nubla la visión… me está estrangulando.

– Querías conocerme… aquí me tienes.

Soy Erik, el fantasma de la ópera, el experto en trampillas, el ángel de música, demonio me llaman otros…tengo muchos nombres. La ópera me pertenece y yo, decido quien vive y muere aquí.

Y he decidido que tú te quedarás en mis dominios… para siempre.

El actor Lon Chaney en El-Fantasma-de-la-opera. 1925
Lon Chaney (1925)

FIN

 

Como veis, no exageraba al deciros que Ángel, había trenzado de forma magistral, la leyenda, la novela y lo que se cree que hay de verdad.

¿Cuanta…? Ahora intentaremos dilucidar, lo que hay tras la novela de Gaston Leroux.

Leroux, el autor de la novela, estudió abogacía, pero no lo terminó, para dedicarse al periodismo y la escritura que era lo que realmente le apasionaba.

Aunque tuvo otras obras de fantasía, ninguna llegó a la fama como lo hizo, El Fantasma de la Opera. Se publicó por primera vez en 1910.

Leroux, aunque no muchos lo sepan, también se inspiró en otra novela anterior llamada Trilby de George du Maurier. 

Aunque solo sea un momento, una frase, como se suele decir en el argot… la musa puede venir, por un simple gesto, por una simple palabra…

Imaginaos… se dice que Gaston Leroux se inspiró en las leyendas y realidades ocurridas en el teatro de París, pero a su vez… lo hizo en la novela de culto, ilustrada incluso por el propio autor. La historia se parece bastante.

Trilby O’Ferrall, una mujer sin oído musical, pero muybella, canta como los ángeles, en los teatros de París. ¿A qué es debido?

Wilton Lackaye. Svengali
Svengali

El malvado compositor Svengali, la ha hipnotizado y consigue de la fémina que todos la adoren.

Una chica guapísima, opera, París, un músico malévolo…

Fue publicada en 1894 un auténtico éxito de la época.

El escritor Henry James, no se lo perdonaría jamás, pues el autor, Du Maurier, le había ofrecido el argumento… y no lo aceptó.

Entonces, viendo que se habría podido inspirar en la novela de Du Maurier, ahora veremos que también, lo pudo hacer en hechos probados de la época.

 

Conozcamos un poco al autor y en qué se pudo inspirar.

Gastón-Leroux-(El-fantasma-de-la-opera)
Gastón Louis Alfred Leroux

Gastón Louis Alfred Leroux nace en París el 6 de Mayo de 1868.

Pocos años después, en aquella época, se vivían en toda Europa el Boom del espiritismo, de las videntes y de reuniones de la alta sociedad para contactar con los fallecidos.

En sus años de periodismo, lo que más le atraía, eran los temas de vampiros y fantasmas, que se contaban en cualquier calle de Francia. Le apasionaba todo lo relacionado.

Se dice de él, que cuando escribía una obra, pasaba días y días encerrado, concentrado, sin querer ver a nadie.

Todos sabían cuando la terminaba su escrito…

Se escuchaba como descargaban un cargador de balas.

Era el momento. Acababa de terminar un nuevo libro. Sacaba su revolver y gastaba los proyectiles disparando al aire. Era la forma de sacar a fuera la angustia de tantos días encerrado…

No sabemos qué tanto por ciento se inspiró en la obra de Du Maurier o en la propia vida y hechos, según él acontecidos en París.

Me atrevería a decir que mucho más de lo que llegamos a creer, sin llegar a pensar, ni mucho menos en el plagio.

El propio autor decía estas palabras.

Desde que comencé a compulsar los archivos de la Academia Nacional de Música, me llamó la atención la coincidencia sorprendente de los fenómenos atribuidos al Fantasma, con el más fantástico de los dramas que haya conmovido a la alta sociedad parisiense.

Los acontecimientos misteriosos y trágicos que acompañaron el rapto de Cristina Daaé, la desaparición del vizconde de Chagny y la muerte de un hermano mayor, el conde Felipe, cuyo cuerpo fue encontrado en el borde del lago que se extiende en el subsuelo de la Opera, del lago de la calle Scribe. Pero a ninguna de esas personas se les había ocurrido hasta ahora, relacionar con esa terrible aventura al Fantasma de la Opera.

La verdad, penetró con dificultad en mi espíritu, perturbado por una investigación que chocaba a cada instante con acontecimientos que, a primera vista, podían parecer sobrenaturales y más de una vez, estuve a punto de abandonar.

Por último, obtuve la prueba de que mis presentimientos, no me habían engañado y todos mis esfuerzos quedaron recompensados el día en que adquirí la certidumbre de que el Fantasma de la Opera había sido algo más que una sombra.

Al parecer, hace unos años, un investigador de temas ocultos, un parapsicólogo acompañado de una médium, bajaron a las profundidades oscuras del lago del teatro Garnier. Pusieron una grabadora

Jamás han vuelto al teatro. No quieren volver a hablar del tema. Por alguna razón, no han desvelado si grabaron algo o no.

El Fantasma de la Ópera, la obra, para el que aun no la conozca, narra la vida de un ser atormentado, siempre enmascarado por su fealdad. Un hombre de rostro deforme, sin nariz… sin ojo izquierdo y media cara quemada… a pesar de su soledad, era un maestro de la música.

Vivía en los sótanos de la Opera de París. Escondido, vigilante. Espectador de cada función, entre las sombras.

Le llama la atención la belleza de una bailarina de nombre Christine Daaé… pero su admiración se convierte en amor… en obsesión cuando la oye cantar. Esta es la novela.

Christine Nilsson (El Fantasma de la Opera)
Christine Nilsson

Al parecer, es cierto que en aquellos años, había un hombre enmascarado, que se enamoró locamente de la cantante, Christine Nilsson.

Era una mujer bellísima… Una sueca de la época. Destacaba su melena rubia, pero sobre todo, su mirada, de un clarísimo verde agua.

Era auténtica magia, musa del escenario.

En dicho teatro, había una inmensa lámpara de araña.

Es cierto que cayó en realidad, el 20 de mayo de 1896, en el transcurso de una representación. Al menos hubo un fallecido e infinidad de heridos.

Gastón Leroux moriría a los 59 años… pero antes de fallecer… aseguró:

El Fantasma de la Opera ha existido. No fue, como se creyó durante mucho tiempo, una invención de artistas, una superstición de empresarios, la creación medrosa del cerebro excitado de las señoritas del cuerpo de baile, de sus madres, de los acomodadores, de los empleados y de la portería.

Sí, ha existido en carne y hueso, aun cuando se le dio todas las apariencias de un verdadero fantasma, de una sombra.

Se ha dicho que se ve una sombra por los pasillos, que encontraron un cadáver y que en el silencio del escenario, cuando nadie se encuentra… se pueden escuchar pasos…

No me queda más que dar las gracias a Ángel, por su trabajo, por su relato, por llevarnos a ese París de siglos pasados.

Podéis visitar su interesante Canal en Youtube pinchando en este enlace. Encontrarás vídeos y montajes muy chulos, donde habla de leyendas, de historias y nos muestra pueblos fantasmas, ya deshabitados, entre otras cosas.

LA CRIPTA DE ANGEL

Sin duda, gracias también a la voz femenina, que sale en el podcast de este canal. Para mí de las mejores voces y más bonitas que se pueden oír en los podcast en castellano.

Quiero comentaros como siempre, si hacéis cualquier tipo de obra, de arte, música o escritura en particular, podéis escribirme y hablar sobre ello. Poneros en contacto conmigo.

Tal vez, sois, o conocéis a gente que quiera escribir y narrar en esta web o en el podcast. Si es así, ponte en contacto.

Recordaros, que no olvidéis mostrar aquella sonrisa que teníais cuando erais niños, que cuidéis de los que queréis, ahora que aun estáis a tiempo.

Puedes escuchar la Dramatización pulsando este BOTÓN

Boton-LA LLAMADA DE LA LUNA PODCAST. El fantasma de la opera

 

MUSICAS DEL PODCAST DE HOY:

  • Phantom of the Opera Lindsey Stirling Medley, The Umbrella Academy Soundtrack.
  • EVERKENT– Ellen´s Tears.
  • ALERIONS– Le Halley
  • ACMUSIC7– Imagine (Cover). John Lennon
  • MATTIA VLAD MORLEO– Leave Everything Away
  • Phantom of the Opera 1943 Film – Le Prince Masqué de Caucasus
  • PURPLEPLANETMUSIC– Lurking Fear
  • AKASHIC RECORDS– Celtic Harp With Bodhran
  • BORRTEX- Gravity
  • GHOST B.C.– He Is
  • NIGHTWISH– The Phantom Of The Opera

2 comentarios en “El Fantasma de la Ópera, pudo ser Real.”

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