Mary-Bell-a-los-11-años-(YouTube) La niña Psicópata asesina.

La Aterradora Historia de Mary Bell. La Niña Asesina

En mi primera narración de asesinatos o Psicokillers, os voy a contar una historia, que, por su crueldad, no deja de sorprenderme.

Está comprobado, que el cariño y el afecto depositado en los niños, serán en gran medida los pilares que aguantarán y darán forma a la personalidad del crío cuando sea adulto.

En esta historia, te hablaré de una asesina que creció sin saber que se podía hacer con juegos y abrazos. Creció sin conocer un beso de buenas noches. El inexistente cariño fue su maestro, la falta de besos su tutor.

Su madre, de nombre Betty, era una guapa prostituta de tan sólo 16 años. Tan guapa como cruel.

Buscaba sus clientes especialmente en descansos para camioneros o en carreteras apartadas.

Desde que comenzaron los cambios hormonales y físicos, por el embarazo, el asco hacia la criatura iba creciendo como crecía el feto que llevaba en su vientre. Por este motivo, algunos de sus clientes, la rechazaban y esto era traducido en pérdida de dinero.

26 de Mayo de 1957. New Castlell (Inglaterra).

Por fin se oye el llanto de una guapísima niña. Tan bonita como desgraciada. Acababa de nacer Mary Bell.

Desde un principio, estaba destinada a ser repudiada. Lo primero que sintió nada más ver la luz, fue un empujón y la primera frase que oyó fue:

Quítenme esta cosa de encima.

Para que la niña callara, le daba somníferos y con sólo un añito de edad, casi la envenena de sobredosis.

Más tarde, su madre se casa con el padre de Mary, un ladrón y borracho.

Era obligada junto a sus dos hermanos menores a llamarlo tío, ya que así cobraban la ayuda del estado al ser madre soltera.

Su único apoyo, su único ejemplo a seguir y a quien imitar, era su madre.

A Mary la golpeaban sin parar. Si hablaba, si pedía algo, si levantaba la mirada, o si tenía fiebre. Jamás podía hablar en la calle, menos aún, si la policía andaba cerca. 

Imagen de ashokorg0 en Pixabay
(ashokorg0)

Mary, fue creciendo sola. Su madre, se iba a veces varios días a practicar su trabajo, según hubiera fiestas en diferentes ciudades, o creyera que la demanda iba a ser mayor. El padre o simplemente no se encontraba o acompañaba a su mujer.

Los niños quedaban solos en casa. Durmiendo y comiendo a deshoras.

En realidad, esto era lo mejor que le podía pasar, ya que cuando estaban en casa, la niña era obligada a ver a su madre practicando felaciones, fornicando o haciendo todo tipo de prácticas sadomasoquistas.

Aún fue peor cuando la madre pensó, que todo esto podría hacerlo su hija y que le pagarían por ello.

Se dice que con poco más de un año, fue entregada a un pedófilo que pagó un insignificante precio.

Mientras la violaban, la madre la miraba sonriente. La odiaba, le gustaba ver cómo le hacían todo tipo de actos.

A partir de entonces, era costumbre que muchas tardes vinieran a casa, ratas que se hacían llamar hombres.

Mary, era agarrada e incluso amarrada por su propia madre con fuerza, para ayudar así, a que los deseos de los depravados clientes fueran saciados sin rechistar.

Si una tarde prometía ser especialmente violenta, la drogaba con somníferos. Pero esto no era un acto de piedad.

Era requerido por uno de los sádicos que le gustaba, además de yacer con la niña, que esta, le hicieran lo que le hicieran, no se moviera como si de un cuerpo muerto se tratara.

A este cliente, le encantaba acostarse con ella, mientras se hacía la muerta, pero el dolor de la chiquilla, hacía que se moviera y gritara. La madre, pedía disculpas al cliente y se encargaba de hacerla callar.

Mary Bell, foto del colegio (YouTube). La niña asesina.
Mary Bell, foto del colegio (YouTube)

Mary Bell fue creciendo sin sentimientos, sin comprender el daño. ¿Para qué?

Ella pudo hacerlo, sobrevivió sin entenderlo. Con 5 años sabía que podía vivir sin entender el dolor ajeno y además, podía ser divertido.

El desprecio daba poder. Ahora, era ella la que podía ser como su madre.

En la calle mandaba ella. Ahí no le golpeaban, ni la humillaban, ni era violada. En la calle todo era fácil.

Con 10 años, aún se hacía pipi en la cama. Su madre, además de contárselo a sus amigos, mostraba el colchón por la ventana mientras le regañaba a grandes voces para que la oyeran los vecinos.

A pesar de todo el daño causado, la niña tenía un especial cariño y dependencia por su madre. No soportaba que la abandonara ni que la rechazara. Prefería una paliza si así podía sentarse cerca.

En el colegio agredía con violencia a sus compañeros. Gritos, zancadillas, empujones o arrastrados por el pelo. Para ella, era algo normal. Los chiquillos estaban atemorizados.

En una ocasión, un compañero, harto de las palizas, respondió a Mary Bell. Esto casi le cuesta la vida.

Lo tiró al suelo de un empujón y saltó sobre él. Con las dos manos en la garganta intentó ahogarlo. Esta vez, los profesores pudieron evitarlo.

La frialdad y la ausencia de sentimientos, aumentaban en el corazón de la niña. El odio por los demás creció hacía tiempo… en cada violación. Cada vez que llamaban a la puerta.

En otra ocasión, un compañero de clase, al salir corriendo del colegio fue atropellado por un vehículo. Ella lo presenció todo. La niña sonreía, se divertía. Quien estaba en el suelo era un niño, un futuro hombre.

¿Y por qué no adelantar los acontecimientos?

¿Por qué esperar a ver muerto a un niño?

No debería de ser muy difícil.

Ya hacía años que mataba animales, le encantaba ver como intentaban defenderse y que poco a poco sus vidas fueran apagándose.

Mary-Bell-asesina-a-Martin-Brown. Imagen de YouTube
Martin-Brown. Niño asesinado (YouTube)

En Mayo del 68 Mary Bell, se lleva con engaños a un chiquillo de pocos años de edad. Se dirigieron a un barranco. Allí lo empuja. Asombrosamente sólo sale con rasguños y pequeñas heridas. Tanto miedo le cogió a la niña, que le dijo a sus padres que se había caído por las escaleras.

Esta vez, había cometido algún error, pero la satisfacción fue abrumadora, mágica.

Pensaba cada día en casa, mientras aquellos cerdos la violaban, como mataba a sus violadores. Ceñía su mirada, fija en el techo, mientras olía el aliento de aquellos babosos. Con ellos no podía, eran adultos, hombres de gran fuerza. La venganza tenía que ser con alguien inferior, con alguien que pudiera. La próxima vez no fallaría.

Dos meses después, vuelve a raptar a un niño de 4 años. Le convence con un divertido juego. Tenía que echarse en el suelo.

Mary, entonces, se sentó en su pecho para presionarle y con sus manos asfixiaba a su víctima lentamente. Así no dejaría marcas.

Cuando llegó a su habitación, dibujó al niño en la misma postura en la que quedó y escribió lo siguiente:

Yo maté a Matin Brown
Confesión Mary-Bell, Que se joda ese Bastardo. Martin Brown (YouTube)

– Yo lo hice. Yo asesiné a ese niño. Yo mato. Y volveré a matar.

Dos días después llamó a la puerta de los padres del niño.

– Quiero ver a su hijo

La madre le respondió.

– Martyn está muerto cariño.

La niña contestó enfadada.

– Ya lo sé. Por eso quiero verlo. 

Algunos meses después, todo es aún más escalofriante. Convence a su amiga Norma. Llevan una navaja y unas tijeras. Esto sería crucial para su detención.

Convencen a un niño de tres años, Bryan Howe, para llevarlo a una zona en obras, dentro de un bosque donde no había nadie.

Sin tan siquiera decir palabra, las niñas se miran. Es el momento.

Lo tiran al suelo, entre las dos lo agarran. Mary se sienta en el pecho, pone las manos en su garganta y aprieta, con suavidad… sin dejar marcas.

Brian Howe (Imagen de Facebook
Brian Howe (Imagen Facebook)

Luego, con las tijeras, sesgó lo que tanto odiaba del hombre. Le amputa el pene y en su vientre con la navaja le graba la letra M y N.

Con la desaparición del niño todos se echan a la calle. También, se encuentran buscándolo Mary y Norma.

De nuevo, en el velatorio aparece la niña. Un policía la ve sonreír, algo le dice que aquella actitud no es normal. La sigue con la mirada.

Ella pregunta a los padres.

¿Le duele ver a su hijo muerto? 

No paraba de bromear, de reírse junto al cuerpo. La familia del niño, también se pone alerta. Sospechan.

La policía la detiene. Van a hacerle algunas preguntas.

Al principio Mary está reacia, pero el agente intenta hacerle creer, que su amiga había hablado.

La niña lo mira, sonríe y comienza a hablar. La autoridad quedó boquiabierta. Lo contaba con todo detalle.

Pero antes de terminar el interrogatorio, cambia de idea y dice sentirse con miedo y presionada, que ella no tiene nada que ver con las muertes.

Comenta, además, que sabe quién es el autor, que tiene miedo por delatarlo y que por ello se ha echado las culpas. El chico era un conocido del colegio.

Pero antes de terminar el interrogatorio Mary comete un gran error.

Dice que la amputación del pene había sido con unas tijeras, algo que sólo la policía conocía. Las dos son arrestadas.

El juicio fue triste. Habían cogido a las asesinas, pero solo eran niñas. El golpe para la sociedad inglesa fue brutal.

Mary llegó a decir:

– Me encanta hacer daño a los que son más inferiores que yo, disfruto viéndolos sufrir, ya sean animales o niños.

 Los detalles fueron escabrosos.

Primero hay que apretar en la garganta. Presionar los pulmones para que no entrara aire. Sentándose en el pecho.

El rostro de la víctima queda entonces de un color rojo sangre.

Luego los labios van poniéndose morados.

También declaró, como jugó con el pene amputado.

El juicio terminó.

Norma. Amiga de Mary Bell.
Norma. Amiga de Mary (YouTube)

A Norma, la declararon No Culpable, por no ser ella la autora y por haber acusado a su amiga.

A Mary Bell la condenaron a prisión indefinida.

Por su edad, 11 años, cumplió la pena en un reformatorio. No llegó a entrar en prisión. Pasó 12 años.

A los 23, le otorgan la libertad condicional.

Tras salir del reformatorio, el estado le ayuda a conseguir trabajo.

Aunque parezca mentira, qué mejor lugar para una asesina de niños, que una guardería.

 La niña asesina. El-Daily-Mirror-habla-de-la-historia-de-Mary-Bell-15-octubre-1977
Noticia del Daily Mirror. Mary Bell 15-octubre-1977

Al final, tuvo que dejarlo por la presión de los padres. En otros trabajos, era reconocida una y otra vez. Siempre tenía que huir.

En 1980, le conceden una nueva identidad, para así pasar desapercibida.

Se casó y 4 años más tarde fue madre de una niña.

Se dice que es una madre cariñosa y atenta. Una madre ejemplar.

25 años después, en 2009 se convierte en abuela.

Hoy Mary Bell, es una abuelita anónima, una abuelita feliz.

 

 

MUSICAS USADAS EN EL PODCAST:

  • ARUM. 
  • JASON SHAW.  Parting Glass
  • JASON SHAW.  Back To The Wood
  • JOSH WOODWARD.  Shadows In The Moonlight
  • JASON SHAW. Back To The Wood (Country) 
  • JOSH WOODWARD. Shadows In The Moonlight
  • AMITY IN FAME. Haiku
  • ANCIENT FREE GARDENERS. The Most

 

 

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